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A Basilio Álvarez
¡Sementador! O trigo dos veirales
mostra as espigas mestas e douradas,
e as segadoras fouces, afiadas,
teñen tráxico brillo de puñales.
O teu verbo, estalante nos pinales,
troca, ó chegar ás chouzas das valgadas
os salaios das gorxas abafadas
en ruxidos guerreiros e trunfales.
A aldea erguéuse e-o craror da aurora
agardando a siñal, e non sosega
en axexo da loita vingadora.
¡Xa a lus do sol do mediodía cega,
sementador! ¡Sementador, xa é hora
de dar o berro e comenzar a sega!
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A Basilio Álvarez
¡Sembrador! El trigo de las hileras
muestra las espigas maduras y doradas,
y las segadoras hoces, afiladas,
tienen trágico brillo de puñales.
El verbo tuyo, estallante en los pinares,
cambia, al llegar a las chozas de las valles
los suspiros de las gargantas abafadas
en rugidos guerreros y triunfales.
La aldea se irguió al clarear la aurora
aguardando la señal, y no sosiega
en acecho de la lucha vengadora.
¡Ya la luz del mediodía ciega,
sembrador! ¡Sembrador, ya es hora
de dar el grito y comenzar la siega!
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